PERFIL INTEGRAL DEL DOCENTE
Cada día más, el papel del Docente Universitario cobra y debe cobrar más fuerza dentro de una sociedad. Su labor no se limita a impartir contenidos de una asignatura en particular, debe trascender, dejar huella en cada alumno que pasa por su aula de clase y no solo por lo preparado que está en dicha asignatura, sino también por sus capacidad de transmitir más que conocimientos, formación, valores, enseñanzas.
Nos encontramos en una sociedad que avanza vertiginosamente, al ritmo que la tecnología impone día a día. Donde en ocasiones, pareciera que esa tecnología nos arropa y cubre todas nuestras necesidades de tal manera que podemos llegar a pensar, que no es necesario vernos y comunicarnos directamente para interactuar con otros. Nada más alejado de la realidad. Es ahora cuando el papel de la familia y del docente, en este caso el universitario, juega un papel protagónico en la formación de nuestros jóvenes en las universidades.
El docente de hoy en día, debe por supuesto, poseer un nivel académico acorde con su rol, estar capacitado y actualizado en su área, pero no es suficiente. Sus habilidades para servir de guía y facilitador deben ser cultivadas tanto como su intelecto. Esto le permitirá gerenciar eficazmente el proceso de enseñanza-aprendizaje y a su vez enseñar a sus alumnos a administrar su propio proceso, a través de la planificación y utilización óptima de los recursos materiales e intelectuales con los que cuenta. Esto no es más que mostrar la capacidad de organización del tiempo y recursos y la motivación e incentivación a crear, a explorar todas las áreas del conocimiento que tienen a su alcance. Mucho más en esta era, donde se tiene a la mano un mundo de posibilidades a través de la web 2.0 y toda la gama de TIC. Es por esto, que el docente debe explorar todas las opciones y no aferrarse a la manera tradicional de impartir la clase. Es imperativo que sean protagonistas activos y críticos de la evolución de las nuevas tecnologías y el uso que a su favor le pueden dar.
Por otro lado, la capacitación constante en docencia debe ser de primera necesidad para los docentes universitarios. Los métodos, técnicas y herramientas didácticas y de evaluación han cambiado y lo seguirán haciendo en función de las necesidades del entorno y el avance y evolución de la sociedad y el mundo. Por tanto, la actualización permanente debe estar entre sus prioridades.
Por último, en posición más no en importancia, un docente será mejor en la medida en la que sus cualidades como individuo, ciudadano y ser humano sean dignas de seguir. La capacidad que tenga para dar ejemplo, no con la palabra, sino con el ejemplo de vida, redundará en la formación de sus alumnos. Su habilidad para comunicarse efectiva y afectivamente con ellos, lo acercará a conocer sus necesidades reales tanto de aprendizaje como emocionales. Y un alumno equilibrado emocionalmente logrará más rápido un aprendizaje significativo. Para ser guía, tutor y facilitador es imprescindible saber quién se es, que se tiene para ofrecer y una gran seguridad, de lo contrario los jóvenes se sienten a la deriva, inseguros de la persona que se supone será la encargada de enseñarle y formarle. Si quien los debe guiar no toma decisiones adecuadas y oportunas, cómo podrá enseñarles a tomar las suyas?
No podemos enseñar lo que no conocemos. Pretender que un alumno sea honesto, cuando dejamos que otros tomen nuestras decisiones no es coherente. Pedir que sean emprendedores, cuando nos limitamos a utilizar las mismas herramientas con las que nosotros aprendimos, es poco creíble. Decirles que ellos deben lograr una meta, cuando nos conformamos siempre con lo mismo, es confundirlos. Insistir en que ellos son quienes deciden su futuro, cuando alguien más decide nuestro presente, es hipócrita. Exigir su respeto, cuando no les dejamos opinar, es una burla. Decirles que deben ser los mejores y no dejarlos crear, es un irrespeto.
Nada fácil la tarea del docente, solo si se vive honestamente en todos los sentidos, se puede ser formador de profesionales, individuos, ciudadanos, pero sobretodo de seres humanos íntegros e integrales con voluntad, conciencia y seguridad, que puedan ser productivos y contribuir con el desarrollo de la sociedad, el país y el mundo.
OD. MARIA GABRIELA FIGUEROA
C.I. 12060467